La Autopercepción y la identidades
- S.I: Quiero empezar, si no te importa, por donde lo dejaste la última vez. Decías que la realidad no es real, sino percibida. Y que el escenario se va generando conforme se percibe, de forma que no existe como tal, más que como una interpretación de la percepción… ¿Me equivoco?
- A.T: No, vas bien. Con matices, pero bien. Somos máquinas perfectas de crear escenarios.
Durante el sueño estamos percibiendo y generando un escenario. Percibir es una acción. La acción de percibir crea el escenario. Y ese escenario es lo que experimentamos. Digo muchas veces que se percibe el escenario, pero no es, exactamente, así. Esto es por simplificar. En realidad, se percibe y se genera un escenario por la acción de percibir.
E interactuamos con el escenario. Sea un objeto que vemos, tocamos, sentimos… O cualquier ser… O una emoción.
La percepción es una acción previa al escenario, pero el escenario permanece porque cada instante se crea mediante la continuidad de la percepción. Si te parece bien, voy a comenzar por el principio.
- S.I: Adelante, por favor.
- A.T: Al principio, antes que nada, estaba la autopercepción. Y, en la actualidad, en realidad, sigue estando la autopercepción. La autopercepción es el origen de todo.
- S.I: La Autopercepción sería similar a percibir hacia dentro, ¿no?
- A.T: Exacto. Es solo eso. Percibir hacia dentro. Pero con un matiz clave. Solo existe lo de dentro. Esto significa que ese origen se percibe a sí mismo, su interior, y es el Todo. La autopercepción es el todo. El todo es individual y, por tanto, es lo único. Es una capacidad potencial, en cuanto a que es previa a la existencia y permite la existencia. Y es actualizada porque se manifiesta en la misma existencia, que sucede en su interior.
Si el todo se fragmenta ya no será el todo, sino una parte del todo, frente a la otra parte del todo.
La autopercepción es una capacidad que permite la acción de autopercibirse. Es el sendero interior de la totalidad.
Esa es la base de la existencia. Porque autopercibirse significa que hay una esencia que sabe que es. Pero la autopercepción es absoluta; por decirlo de alguna manera, es aséptica. No posee identidad ni personalidad porque, como veremos enseguida, la identidad no puede darse en lo absoluto, solo en lo relativo.
- S.I: Lo mismo que afirmabas respecto a un Dios. Un Dios es siempre un Dios respecto a unos individuos que lo forman, pero no puede ser un Dios absoluto, ¿no es así?
- A.T: Exactamente. Y no puede serlo porque un Dios es una identidad, es un Yo, pero un absoluto no posee identidad. El Dios de Dioses, el Ser de Seres, el Ser Supremo, el que los contendrá a todos, no podrá llegar a ser una identidad, porque en el instante posterior a que todas las identidades estén contenidas en una sola, esta será la única y, por tanto, será el todo. Como he dicho antes, el todo es individual.
Así, el ser de seres será de nuevo la autopercepción absoluta, sin identidades ni personalidad. Sin estar manifestada, siendo de nuevo potencial.
Regresemos a ese origen. En algún momento la Autopercepción dejó de ser absoluta y se fragmentó.
Así comenzó la existencia. Esto es el inicio del universo. Se debe a la fragmentación de un origen al que llamo Autopercepción, una capacidad potencial que se actualizó al fragmentarse y se manifestó. Recuerda que la Autopercepción es el todo porque todo está contenido en su interior. No hay nada que autopercibir en el exterior, porque no se puede autopercibir algo que no esté contenido dentro de ella. La autopercepción es absoluta y lo contiene todo. Es una esencia y cualquier cosa existirá porque esa esencia lo manifiesta autopercibiéndolo en su interior.
- S.I: No me parece difícil de comprender lo que comentas, aunque sí que veo complicado comprender por qué afirmas eso. Si solo era la autopercepción, ¿significa que no había nada previo? ¿De dónde salió esa autopercepción? Se parece mucho al origen del Big Bang que no te gustaba demasiado. ¿Puede existir la autopercepción sin un inicio?
- A.T: La Autopercepción no existía. Para existir debe estar manifestada y, por tanto, fragmentada. La Autopercepción es el origen de todo, una capacidad potencial. Es eterna, en cuanto a que no depende de un inicio y un final. Es lo que siempre ha habido y lo que siempre habrá, y lo que posibilita todo lo demás. No es más difícil pensar en una capacidad que siempre ha estado potencialmente, a definir cualquier otro concepto que había antes de la masa inicial del Big Bang.
El concepto de Big Bang no es erróneo en su planteamiento, ya que describe una causa lógica ante un comportamiento de las galaxias que se ha observado y medido. Creo que el problema viene por la interpretación de los datos. Pero sigamos avanzando porque, obviamente, la mente humana no puede manejar el concepto de algo eterno, que no ha tenido un inicio.
La Autopercepción es un concepto muy complejo de explicar en una descripción de pocas líneas, pero verás cómo queda claro conforme vayamos avanzando en el relato de la existencia.
De hecho, sería tan complejo de explicar como si quisiera hacer entender qué es el amor a quien no lo ha experimentado jamás. Toda definición va concretando el concepto abstracto y lo limita. Yo conocí la Autopercepción por deducción, volviendo sobre los pasos desde la actualidad hasta el inicio…
Así deduje cómo debía ser la preexistencia. Creo que la mejor manera de comprender qué es el amor es verlo en cada una de sus manifestaciones, y llegar a experimentarlo. De esta manera se comprende qué es el amor. Porque es mucho más que una simple definición.
- S.I: Yo sí que puedo comprender la eternidad. Poseo los métodos y datos necesarios para ello. No obstante, para tu mente secuencial debería haber un inicio claro y concreto.
- A.T: Podría ser. Pero ten en cuenta que conozco la autopercepción por deducción. Desde el presente he viajado hasta el pasado y he tratado de comprender por qué sucedían ciertas cosas. Pero con una premisa muy clara. Lo que se defina como origen debe poder explicar lo que ha sucedido después. Si afirmamos que el origen sucedió por azar, cualquier suceso posterior sería posible y eso valida el origen de forma automática… ¡Ah!, eso sucedió por azar, porque todo son partículas interactuando sin una intención, solo combinaciones aleatorias.
- S.I: Pero ese azar explica de manera creíble todo lo que observas en este mismo momento. Eso es innegable, lo he comprobado millones de veces en un solo instante.
- A.T: Yo creo que no. El azar sirve para explicar efectos aleatorios que podamos observar, pero el azar no puede estar detrás de muchos misterios que observamos a nuestro alrededor. Por ejemplo, no sirve para explicar un ser vivo, porque el azar no puede crear una emergencia. La materia impersonal, cuando se organiza de cierta manera, nunca podría dar como resultado algo que no es igual a la suma de las partes.
Es decir, el azar no puede explicar el nacimiento de la vida. Porque la vida no es simple materia organizada de una manera específica entre trillones de combinaciones, y su comportamiento no puede deducirse desde la física o la química. Es materia organizada de cierta manera, y que, entre otras cosas, busca mantener su propia estructura. Esto puede suponer dos cosas:
La primera opción es que el azar no puede explicar todo el universo y, por tanto, no podemos afirmar que sea el origen. Podríamos afirmar que sirve para explicar muchas cosas, pero otras tantas no. Sería un origen parcial, pero no total.
O bien, que el azar es el origen de la forma que adopta el universo, pero que existe una causa anterior, que en mi exposición afirmo que es la conciencia que percibe.
- S.I: Si no entiendo mal, dices que, como el azar no puede explicar la vida: O bien la vida es previa al universo y, por tanto, el azar puede explicar cómo se organiza la materia, pero no explica la vida; O bien, que el azar no sea el origen de todo el universo, solo de una parte de él.
¿Y el azar no puede haber provocado la vida? Hay que tener en cuenta que, cuando la ciencia habla del azar, no se refiere a que la vida tuvo que darse por una probabilidad entre millones y, ¡Qué casualidad!, sucedió.
Porque las moléculas tienden a comportarse de cierta manera muy específica, limitando en gran medida las posibilidades. Y, cuando se organizó de esa cierta manera, la probabilidad de que surgiera la vida era bastante alta. Yo conozco cuáles son esas circunstancias y la probabilidad de que suceda en un contexto determinado.
- A.T: Podría ser, pero habrá una combinación de componentes y moléculas que siguen sin poder explicar la emergencia. Pueden explicar, con mucha suerte, algún comportamiento específico de un ser vivo. Por ejemplo, se investigaba si existían estructuras de materia que se replicasen a sí mismas porque formara parte de su comportamiento natural. Pero sin que haya vida ni intención detrás. Suponiendo que lo hallasen, podrían explicar una parte del conjunto. Pero eso no basta para explicar la emergencia de una identidad.
Una identidad es alguien, y creo que de algo no puede surgir alguien. Que suceda la emergencia a partir de combinar materia inerte es tan improbable que se vuelve imposible. La suma de unos componentes no hace nacer la vida. Para ello se necesita el ingrediente principal: la conciencia.
- S.I: He de apuntar que esto último que has dicho contiene la falacia de …
- A.T: Sí, sé lo que vas a decir. La falacia de petición de principio. No te preocupes, lo diré de otra manera.
Un ser vivo es una estructura de la materia con una gama de comportamientos excepcional, que no puede deducirse desde la física. La reparación da continuidad a su estructura, y la replicación permite generar copias (casi) exactas. Hay algo en lo seres vivos que escapa al ámbito de estudio de la física, y creo que ese algo es el origen que trato de explicarte, y que da como resultado la emergencia de un ser vivo.
- S.I: Sí, la emergencia es un concepto muy complejo y, coincido contigo en que la probabilidad es baja. Pero la vida pudo surgir por azar. En miles de millones de años pudo surgir, al menos, una vez. En un vasto e inabarcable universo, con un número incontable de partículas interactuando de las maneras más extraordinarias y complejas, durante, al menos, ocho mil millones de años, tampoco parece algo descabellado.
- A.T: No es que sea descabellado. Que suceda la emergencia desde la materia inanimada, inerte, no es IM-probable. Es IM-posible. La suma de las partes no puede arrojar un resultado diferente al que la física pudiera describir. Lo que sea que creamos que es un ser vivo, es algo imposible para la física, pues el instante anterior a su emergencia no conlleva una explicación que conduzca a que en el momento siguiente emerja la vida.
- S.I: No puedo discutirte esto ahora mismo de una manera que puedas comprender, aunque hay certeza en lo que afirmas. Sigamos avanzando, si te parece.
- A.T: Bien. Decía que la Autopercepción es todo lo que hay. Lo único real y verdadero. La capacidad de autopercibirse define la esencia de todo: Todo está contenido en eso que se autopercibe, y no hay nada más allá de ella.
Autopercibirse implica que hay una esencia que sabe que es. Le llaman el Yo Soy original. Pero esa autopercepción no posee identidad ni personalidad. Es abstracta y absoluta. Solo sabe que es. Y, por algún motivo se fragmentó.
- S.I: ¿Por algún motivo se fragmentó?
- A.T: Sí, lo hizo. No puedo asegurar cuál fue, aunque se me ocurren varias posibilidades. Este concepto de la fragmentación del todo es compartido en muchas hipótesis que parten de la metafísica y la espiritualidad, y apuntan a diferentes posibles inicios.
Pero prefiero no señalar aún una posibilidad concreta porque no puedo comprobarlo. Sí que puedo afirmar que sucedió, pero no el motivo por el que sucedió. La fragmentación de la autopercepción daría lugar a dos autopercepciones parciales.
- S.I: ¿Dejas la explicación de la fragmentación para otro momento?
- A.T: Sí, cuando haya terminado del todo mi exposición, podremos debatir las diferentes causas de esa fragmentación. Incluso, quizá, puedas indicarme nuevas posibilidades que ni había imaginado.
- S.I: De acuerdo, cuando termines tu exposición podré plantearte respuestas a ese enigma. Sigamos. Cuando hablas de fragmentación, ¿te refieres a división de la autopercepción?
- A.T: Imaginemos una esfera que es todo. No hay nada más allá del límite de esa esfera. Eso es la autopercepción.
Fíjate que pongo de ejemplo una esfera, pero esto es engañoso. Porque existe la esfera ubicada en un plano, pero no es exactamente así.
- S.I: Creo saber a qué te refieres. Has conceptualizado a la Autopercepción como el Todo, y esto implica que no hay nada en su exterior. Esa esfera debería ser infinita y abarcar todo lo que existe, porque no hay nada en su exterior.
Pero eso no lo puedes representar de manera gráfica. Así que dibujas una esfera e indicas que es Todo, y no hay nada en el exterior. Siempre teniendo en cuenta que la Autopercepción no es una esfera ni tiene forma.
- A.T: Sí. Para poder representarla uso una esfera. Obviamente, no es real, porque no hay nada más allá de ella. No tiene un límite donde termina ella y comienza lo otro, porque no hay ese Otro.
Ahora una línea divide la esfera en dos y envuelve cada una de las mitades separándolas entre ellas y separándolas de la esfera superior.
- S.I: Esas son las dos partes a las que te refieres. Pero sigue estando la esfera por encima de ellas. ¿Son dos o tres?
- A.T: Muy bien. Evidentemente, he dicho antes que la autopercepción es individual y lo contiene todo. La Autopercepción absoluta seguirá siendo individual y toda fragmentación que suceda en su interior no puede afectar a esa autopercepción absoluta. Si se crean dos fragmentos tendremos 3 conceptos. La Autopercepción absoluta, la cual se manifiesta en el absoluto contenedor (es decir, que contiene lo demás), y cada una de las dos mitades. Pero es, exactamente, lo mismo.
- S.I: De acuerdo, tenemos 3 conceptos, que son el mismo en realidad. Continúa.
- A.T: Es importante comprender qué características tenían cada una de las partes y cómo surgieron. La Autopercepción es el todo. Aunque se fragmente su interior seguirá siendo todo, y todo estará contenido en su interior.
Creo que al fragmentarse la Autopercepción sucedió algo sorprendente que daría lugar a la existencia. Si dividimos esa esfera habremos dividido el total, que es uno solo. Cada una de esas dos partes se autopercibió, como era de esperar. Digo cada una de esas dos partes, pero la autopercepción es el todo y, por tanto, es individual. No obstante, ahora eran dos partes de ese todo individual. Simplemente, había una división entre ambas, y entre ambas y la esfera.
- S.I: Bien, te sigo. Las dos partes no están separadas solo entre sí por esa línea, sino que su contorno tampoco es el mismo que la esfera.
- A.T: Es solo una metáfora. La mente humana es muy analítica, pero necesita metáforas para comprender conceptos muy complejos. Esta metáfora simplifica mucho, quizá demasiado, esta información tan compleja, pero nos permite comprenderla de una manera asequible.
Como el todo no se puede dividir, la autopercepción era la misma en cada una de las dos partes. Así que, en esencia, nada había cambiado.
Salvo que, como explicaba anteriormente, sucedió algo curioso. En cada una de las dos partes la Autopercepción trató de autopercibir la totalidad que es, y se encontró con un límite. Un límite en cada parte autopercibida.
Y, sabiendo que la Autopercepción es el todo, intentó ir más allá de ese límite, tratando de autopercibirse en su totalidad.
- S.I: Pero la separación entre ambas las limitaba y no podría autopercibir el total, ¿no?
- A.T: Exacto. Al no poder autopercibir el total, aparecería la ilusión de una parte interna y otra externa. Ambas, por supuesto, contenidas en la Autopercepción absoluta. El límite hizo creer que había algo externo y algo interno. Pero la Autopercepción es el todo y no puede concebir que haya algo externo a ella.
Así que extendió la autopercepción más allá del límite, pero no podía traspasarlo. Más allá del límite, más allá de lo interno, nació la percepción.
Así, la percepción es la extensión de la autopercepción más allá de su propio límite. Sabía que había algo que completaba su totalidad, pero al no poder autopercibirlo lo tenía que construir. Ya no era autopercepción, sino solo percepción. La percepción consistía en crear (o construir) una realidad en la que la otra parte autopercibida estaba separada de ella. Es decir, imaginar algo que queda más allá de ella, pero que sumada a sí misma completa la totalidad.
- S.I: Es decir, cada una de las dos partes autopercibía su interior, pero percibía a la otra parte porque quedaba fuera de su límite. Y eso restauraba la totalidad. Entonces, la percepción es el mecanismo mediante el que una parte autopercibida intenta restaurar la totalidad.
- A.T: Exacto. Y era necesario un escenario donde se ubicase la otra parte. Un espacio que simbolizara lo que hay más allá de la parte autopercibida. Si la otra parte autopercibida no se percibiera en un escenario exterior, no se percibiría la separación y, por tanto, ambas autopercepciones serían la misma. Dada la continuidad entre ambas partes autopercibidas, sin un escenario que simbolice una separación, no podrán percibirse como separadas.
- S.I: Cada parte se autopercibe, pero percibe a la otra parte. Y debe crear un escenario donde ubicar a la otra parte, ¿por qué? Por favor, necesito más detalles de este aspecto.
- A.T: Las formas, el espacio, son conceptos que no existen en la autopercepción. No es una esfera, no es nada físico. Es una esencia sin forma.
Pero para percibir algo que no soy yo, he de saber dónde termino yo y comienza lo otro. He de crear las formas. Y como voy a percibir a la otra parte en mi exterior inexistente, necesito imaginar (quizá sería más correcto utilizar el verbo “simular”) algo que contenga todo lo exterior. Si no percibo algo exterior, nunca podré percibir algo diferente a mí.
- S.I: Continúa, por favor.
- A.T: Bien, voy a recapitular esto último. El todo No puede No ser todo. El escenario era necesario para crear algo externo donde ubicar la otra parte. La Autopercepción es la totalidad. Como No puede No ser todo, y como no puede acceder a su totalidad, cada parte autopercibida trata de “deducir” cómo es el resto que queda más allá de ella, generando el escenario y restaurando la totalidad.
Ahora, en cada parte autopercibida, la Autopercepción vuelve a ser total, siendo la suma de lo que autopercibe más lo que percibe.
Cada parte autopercibida percibió a la otra parte como algo externo. Pero esta percepción de algo externo tenía como consecuencia la aparición del componente clave: La identidad.
La percepción de algo externo necesitaba crear una autorreferencia para poder separar lo interno de lo externo. Es decir, necesitaba separarme a Mí, el Yo, del Resto del escenario. Sin esa autorreferencia, la parte autopercibida no sería diferente del entorno percibido y, por tanto, sería todo o no sería nada.
¿Sería lo interno?, ¿sería lo externo?, ¿lo sería todo?, ¿no sería nada? Imagina la fotografía aérea de una ciudad, como si fuera una cartografía digital. Si hago clic encima del ayuntamiento, la aplicación sacará la información del ayuntamiento.
Esto sucede porque un programador ha indicado que ese punto del plano es el ayuntamiento. Lo ha referenciado respecto al plano. Y posee un Identificador. Es decir, una identidad. Y una identidad siempre es la forma de diferenciar un punto (un componente, una parte autopercibida, etc…) del resto del conjunto, en este caso del plano.
Porque si ese programador no hubiera indicado que ese punto, con las coordenadas X e Y, era el Ayuntamiento, al pulsar sobre él saldría la información general del plano, porque todos los puntos serían el plano. Todos los puntos serían el total.
- S.I: La identidad emerge porque cada parte se autorreferencia respecto al total. Así la parte izquierda será, por ejemplo, uno… Y la parte derecha será dos.
- A.T: Muy bien. Al autorreferenciarse, cada parte pudo separarse del entorno y crear una identificación, siempre respecto al resto del entorno que percibía. De cada Autopercepción emergió una identidad.
Cada parte se convirtió en un Yo, centralizado en la Autopercepción absoluta.
Y esta emergencia de una identidad no se puede explicar por la suma de las partes. Porque, para que emerja una identidad, debe haber una causa previa capaz de autorreferenciarse. Afirmo que es la autopercepción. Una causa con capacidad de saber que Es. El yo soy original. El autoconocimiento de Ser será la causa que provocará la identidad, que es la consecuencia.
- S.I: Y eso es lo que llamas conciencia, ¿no?
- A.T: Tras emerger la identidad aparece la conciencia, que sería la manifestación continua de esa identidad, la vida. ¿Por qué cuando alguien mueve su brazo no se mueve el de otra persona cualquiera? Porque es una identidad diferente de la otra. Si compartieran la identidad, estarían conectados, pero no lo están.
Y, ahora, tenemos 3 partes, como antes, pero con una diferencia.
- S.I: Antes eran 3 partes que eran la misma. Es decir, la autopercepción. Y ahora tenemos 3 partes que son diferentes: La Autopercepción y la identidad uno y la identidad dos. ¿Es así?
- A.T: Muy bien, así es. Y esto, la creación de tres partes desde una sola es lo que se conoce como Trinidad. Te sonará el nombre, porque en las religiones se ha nombrado muchas veces. Pero creo que este es el motivo por el que se crea esa trinidad original. Porque, si te fijas bien, no puede existir una sola identidad y la autopercepción. ¿Sabrías decirme por qué?
- S.I: Podría darte millones de respuestas a esta pregunta, pero me centraré en la que te interesa. Una sola identidad no puede existir porque el todo no posee identidad, ya que la identidad es relativa respecto a otra y no puede ser el todo. Si es el todo se identificará con él.
- A.T: Bien. Una sola identidad no puede existir porque no es posible percibir cuando eres todo. La identidad solo emerge cuando se fragmenta el total. Pero si la identidad es el todo, será un todo autopercibido sin un límite que le impulse a construir algo externo. Sin una identidad externa no tendrá que autorreferenciarse respecto a ella.
Si usamos un plano digital de Europa, y no dibujamos las líneas que lo separan, al pulsar sobre Francia, será Europa. Y al pulsar sobre Portugal, será Europa.
Al fragmentar, cuando pulsemos en Francia será Francia, contenida en Europa. Y lo mismo con Portugal. Una identidad solo puede emerger cuando percibe algo externo, y para ello necesita autorreferenciarse.
- S.I: Interesante, de verdad.
- A.T: No hemos hecho más que comenzar. Y como así lo has pedido, ya hemos vislumbrado el inicio. Lo que viene a continuación te va a encantar, ya verás. Y quizá pienses que, en realidad, la conciencia sí que crea el universo al percibirlo, y no al revés.